
Por su presencia —no masiva pero constante—, los barbijos ya no llaman tanto la atención en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. En la mañana de este miércoles —al
día siguiente de conocerse el primer caso de coronavirus en la Argentina—, los traían puestos varios de los pasajeros que arribaron desde Italia; pero también los empleados de una compañías de taxis.
En relación a las medidas de precaución por el contagio de coronavirus, las actitudes de los viajeros eran bien variadas. Algunos se besaban y abrazaban con sus allegados al arribar, como siempre; pero también hubo quienes le contaron a Clarín que se aislarían por decisión propia durante dos semanas para asegurarse de no afectar a nadie en el caso de haber traído el virus desde Europa.
Según contaron varios de los aterrizados desde Roma en el vuelo AZ680 de Alitalia, en Ezeiza se cumplieron con las medidas de protocolo: los pasajeros completaron una declaración jurada acerca de posibles síntomas y se les tomó la temperatura corporal a la salida de la manga de desembarco.
Lucas (27) arribó con su familia de origen japonés de unas vacaciones en Italia. Él era uno de los recién llegados que llevaba barbijo. Pisó tierra argentina sabiendo que el coronavirus había llegado al país. “Por precaución”, dijo, usaba el barbijo. Él contó que el vuelo se desarrolló “con normalidad”.
Marisa tiene entre 60 y 70 años y estuvo un mes en Roma. Cuando este diario la abordó, ella tomaba un café mientras esperaba a familiares que la vendrían a buscar al aeropuerto. Ella portaba barbijo y, aunque no tenía síntomas ni estuvo en contacto con alguien que los tuviera, decidió que pasará dos semanas aislada, en su casa, sobre todo manteniendo distancia de sus nietos.
Una mujer que llegó esta mañana de Italia decidió aislarse por dos semanas (Luciano Thieberger).
Por su parte, Angélica ronda los 30 años. Estuvo estudiando italiano en Roma y es otra de las que usaban barbijo esta mañana en Ezeiza. Ella se fijó especialmente en la higiene de todos los elementos que le entregaron durante el vuelo, como los cubiertos. Y tomó alguna precaución extra como aumentar la frecuencia de la higiene de sus manos.
El barbijo, un elemento de precaución en Ezeiza en la mañana de este miércoles (Luciano Thieberger).
Lo mismo está haciendo el personal de una cadena de comidas rápidas y el de otra de cafetería, que además de higienizarse las manos cada poco tiempo, usan alcohol en gel después de tener contacto con dinero.
LGP
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