
Luego de que el propio Alberto Fernández destacara el sábado un informe del Instituto Tecnológico de Massachusetts que sostiene que Evo Morales ganó con “alta probabilidad” las elecciones de octubre pasado
en Bolivia y cuestionara a la Organización de Estados Americanos (OEA), en Presidencia bajaron la orden de que no se nombre embajador ante La Paz hasta que no haya elecciones libres y transparentes.
Ocurre que el Gobierno sigue considerando como “gobierno de facto” al de Jeanine Añez, que surgió tras aquel pedido de renuncia a Evo Morales por parte de los militares bolivianos el 10 de noviembre pasado. Fue tras los muertos en enfrentamientos en las calles, y la presión de la oposición boliviana, no conforme con los resultados de unas elecciones controvertidas en las que Morales buscó su cuarto mandato.
El canciller Felipe Solá y el ex vicecanciller Eduardo Zuaín, hoy a cargo del ISEN, con los estudiantes del Servicio Exterior de la Nación
Para la Casa Rosada el pedido de renuncia fue lisa y llanamente un Golpe de Estado, y siguió reconociendo como presidente a Evo Morales, quien tras huir a México llegó el 10 de diciembre al país y recibió el estatus de refugiado político.
“El informe difundido (por el MIT) critica con singular dureza, por su inconsistencia, la auditoría realizada en esa oportunidad por la OEA, que concluyera en afirmar la existencia de irregularidades en la elección que ahora se reivindica”, sostuvo Alberto Fernández por Twitter.
Las elecciones en Bolivia serán el próximo 3 de mayo de cumplir con lo prometido Añez -quien había dicho que no iba postularse a presidente e incumplió con su palabra al convertirse ella misma en candidata. Será recién después de esos comicios, y de acuerdo a los resultados, en que el gobierno nombrará al sucesor del ex embajador de Mauricio Macri ante La Paz, el radical jujeño Normando Alvarez García.
Entre tanto, este lunes se confirmaron algunas decisiones mientras que otras quedaban en rumores, incluso algunas que afectan a la cúpula del ministerio de Relaciones Exteriores. Se confirmó que Federico Villegas Beltrán, un diplomático respetado de la línea del ex vicecanciller Jorge Taiana y que manejó el área de derechos humanos de la Cancillería, se hará cargo de la sensible embajada argentina ante organismos internacionales en Ginebra.
De allí el Gobierno dispuso el retorno del embajador y ex vicecanciller Carlos Foradori. Entre tanto, el peronista Hernán Patiño Mayer, ex embajador argentino en Uruguay durante el conflicto de las pasteras bajo los gobiernos de Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner será enviado a Hungría.
El resto son rumores en un Ministerio tomado por el enojo de los diplomáticos con el fin del régimen especial jubilatorio del que gozaban. Y a ello se sumaron nombramientos rechazados por el cuerpo de profesionales de carrera que fueron pedidos desde afuera del Ministerio como el de la activista Mirta Cardelli al frente de Cascos Blancos -una militante feminista anti G20 y anti FMI – y el de otros políticos que ocuparán puestos que antes ocupaban los “diplos”. Otras designaciones que molestaron fueron las de Silvia Vázquez al frente del área de Medio Ambiente; o de un ex estudiante de kinesiología como jefe de Personal.
Se dice por ejemplo, que el vicecanciller Pablo Tettamanti podría dejar su puesto para irse a Londres, y que en su lugar, el canciller Felipe Solá ponga a su hombre de máxima confianza, Guillermo Justo Cháves, que lleva el peso del trabajo diario. Pero desde el piso 14 de Cancillería niegan los cambios, y afirman que para Londres sigue en carrera el diplomático peronista Javier Figueroa, hoy al frente de la embajada en Cuba, donde tejió buenos lazos con la vicepresidente Cristina Kirchner, en sus visitas a su hija Florencia.
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