El Gobierno decidió dar subas discrecionales en el primer semestre de este año y no seguir los resultados de la fórmula que se había aprobado por ley. Por Silvia Stang
De no estar suspendida la aplicación de la movilidad previsional, en junio próximo las jubilaciones del sistema de la Anses deberían aumentar un 10,9%, todas por igual. Ese porcentaje es el resultado de la fórmula que rigió en 2018 y 2019. Según ese mecanismo, aprobado por ley en 2017, la actualización de los ingresos correspondiente a cada mes de junio se hacía observando lo ocurrido con la inflación y con los salarios formales de la economía durante el cuarto trimestre del año previo.
En ese período de referencia, los precios minoristas medidos por el Indec subieron un 11,73% y la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte) -el índice salarial considerado- avanzó un 9%. De esos dos indicadores, la fórmula suspendida indicaba considerar el 70% en el primer caso y el 30% en el segundo, y sumar los números resultantes.
En marzo debía otorgarse, según la fórmula, una recomposición de 11,6%, con lo cual, en caso de no existir la suspensión, en el primer semestre del año se acumularía una suba de 23,8% para todas las prestaciones comprendidas en el mecanismo de la movilidad: jubilaciones y pensiones del sistema contributivo, pensiones no contributivas, Asignación Universal por Hijo (AUH) y pagos del salario familiar.
Sin embargo, a partir de la la ley de emergencia económica, quedó suspendido el mecanismo de actualizaciones trimestrales según un cálculo predefinido, y el Poder Ejecutivo decide en forma discrecional cómo son las subas para los ingresos. Esa situación durará 180 días, según el plazo consignado en la norma aprobada por el Congreso. Luego, debería regir una nueva fórmula que, según anticipó el director ejecutivo de la Anses, Alejandro Vanoli,volvería a incluir, como una de las variables, a la evolución de la recaudación impositiva. Ese dato fue uno de los componentes de la fórmula vigente entre 2009 y 2017, que tuvo años en los que los haberes se recuperaron y otros en los que, con una baja de la actividad económica, se perdió poder adquisitivo.
La decisión oficial para el mes de marzo fue otorgar una mejora que implica aplicar un 2,3% y una suma fija de $1500. Eso provoca que, para el caso de la jubilación mínima, el aumento sea de 12,96% (llegará a $15.891,5). El porcentaje de aumento se va reduciendo a medida que el ingreso es más elevado: es de 7,3% para una jubilación de $30.000, por ejemplo, y de tan solo 3,75% en el caso del haber máximo del sistema, hasta este mes de $103.064. La situación generada por esta diferenciación de las recomposiciones provocará reclamos judiciales por parte de quienes se vean afectados, por recibir menos del 11,6%, el porcentaje que resultaba de considerar lo ocurrido con la inflación y los salarios en el período de abril a junio de 2019.
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