
El juez federal Claudio Bonadio murió este martes 4 de febrero a los 64 años. Tuvo una extensa trayectoria en la Justicia, con causas sensibles que pasaron por su despacho, pero también con una
controvertida relación con la política desde los tiempos de Carlos Menem hasta el kirchnerismo.
“No se preocupe, yo tampoco llegué por concurso”, era el cartel que se leía al ingresar a su despacho del Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 11 desde 1994 en Comodoro Py.
Antes de ingresar al Poder Judicial, tuvo su paso por la política de la mano de Carlos Corach, de quien fue su asesor antes de ser designado secretario quien en 1992 lo designó secretario de Legal y Técnico, cargo que ocupó hasta 1994.
Un año después, el Senado aprobó su pliego para ser Juez Federal en lo Criminal y Correccional de Morón, pero nunca asumió ese cargo, debido a que el gobierno de Carlos Menem amplió a doce la cantidad de Juzgados Federales Criminales y Correccionales
En 1996, Domingo Cavallo denunció en los medios la existencia de una servilleta escrita a puño y letra por Carlos Corach, donde el poderoso funcionario menemista le enumeraba los nombres de los jueces que “jugaban a favor del gobierno”.
Tras eso, comenzó una investigación y varios jueces fueron apartados de sus cargos, pero Bonadio supo resistir pese a las múltiples denuncias en el Consejo de la Magistratura.
En el año 2004, la Oficina Anticorrupción lo denunció por “incumplimiento de deberes, prevaricato y tráfico de influencias” por manejos sospechosos en una causa para favorecer al ex director de PAMI, Víctor Alderete.
La relación con el kirchnerismo fue la más controversial de su carrera con fuertes enfrentamientos en plena gestión de Cristina Kirchner, quien llegó a llamarlo “pistolero” por cadena nacional y mencionarlo como “sicario” en su libro Sinceramente.
Bonadio pidió la detención de la actual vicepresidenta por la causa del Memorándum con Irán, procesó a su hijo Máximo Kirchner por asociación ilícita en el direccionamiento de obra pública a favor de Lázaro Báez, junto a la ex presidenta.
Durante los últimos tiempos manejo la sensible causa de los cuadernos, que implicaba a funcionarios kirchneristas y empresarios.
“Recibió la información un viernes 13 de abril por la tarde. Irónicamente, esa fecha coincidía con la primera vez que Cristina Kirchner pisó los tribunales de Comodoro Py para declarar ya fuera de la Casa Rosada, como imputada en un expediente. Lo hizo un 13 de abril de 2016, justamente en el cuarto piso, en ese despacho, ante el juez Claudio Bonadio, que terminaría procesándola como jefa de la asociación ilícita que se dedicó a la recaudación de fondos ilegales, acusación que atravesaría todas las derivaciones del caso cuadernos”, cuenta en su libro la periodista de Clarín Lucía Salinas, en su libro “Los arrepentidos”.
Sus detractores desde el kirchnerismo solían recordarle que fue apartado de la causa que investigaba el encubrimiento y las pistas falsas plantadas de la causa AMIA, para beneficiar a su colega amigo Juan José Galeano y a su ex jefe Corach, ambos acusados de manipular la causa del atentado a la mutual judía.
Nació en 1956 y se crió en la localidad de San Martín, durante los 70 tuvo tuvo cercanía con Guardia de Hierro y en 1983 se acercó al Frente de Unidad Peronista. Finalmente en 1988 se recibió como abogado en 1988.
El año pasado fue operado de la cabeza y había pedido una extensión de su licencia hasta el 1° de marzo. Murió este martes a los 64 años.
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