
Cammesa, la administradora mayorista del sistema eléctrico, convocó a una subasta para el gas que comprará en febrero y que se utilizará en la generación eléctrica. Las propuestas que recibió promedian
los US$ 2,50 por millón de BTU, la unidad de medida del gas en todo el mundo. Hace un año, con la gestión anterior de Cammesa, se terminó pagando US$ 2,61 por millón de BTU. La diferencia es menor al 4%.
Pero el salto más fuerte es contra las propuestas que recibió en diciembre, para el gas que tenía que usar en enero: allí los proveedores (como YPF) dijeron que podían venderle gas a US$ 1, porque le sobraba. Sin embargo, ese precio no llegó a concretarse. Eran contratos “interrumpibles”, es decir que las partes no estaban obligadas a cumplir, y se pueden discontinuar sin penalidad.
En cambio, las ofertas de febrero tenían que contemplar un 30% “ininterrumpible”, es decir que debía cumplirse sí o sí, bajo riesgo de que haya multas. A mayor exigencia de tener que entregar lo que se promete, el precio sube, según se desprende de las propuestas presentadas.
El salto entre las propuestas de enero y las de febrero dejó varias interpretaciones en el sector. “En la subasta de gas para enero, se buscó dar una señal de que se estaban haciendo las cosas muy distintas que en la gestión anterior y por eso se anunció que se iba a pagar mucho menos. Pero eso fue un golpe de efecto, ese gas ofertado tan bajo no estaba disponible, ni a un dolar, ni mucho menos a dos”, analiza un especialista, que pidió no ser mencionado.
“Además, esto generó señales inconsistentes para los actores de los gremios, las empresas y las provincias, porque parece contradecir el supuesto blindaje que se quiere plantear por ley (para inversiones en Vaca Muerta)“, observa el mismo técnico, que pasó por la función pública.
Aunque las tarifas de luz y gas estarán congeladas por 6 meses, según la ley de Solidaridad, los precios que conforman la industria energética siguen estando dolarizados, y no cambiaron sustancialmente con respecto a la administración anterior.
Como mayorista del sistema eléctrico, Cammesa compra el gas que luego usan las generadoras. Al estar en niveles muy similares a los de 2019, es dificil que el costo de generación eléctrica baje en forma significativa. El costo de generación eléctrica incide en las facturas de luz, ya que es su principal componente.
El sistema eléctrico queda en febrero de este año con costos parejos en dólares respecto de 2019, pero mayores en pesos, como consecuencia de la devaluación. Con las tarifas congeladas, la única forma de poder solventar esa ecuación es con mayor volumen de subsidios. Según estimaciones de economistas, serían -como mínimo- unos $ 75.000 millones más que en 2019.
Las ofertas de gas a US$ 1 de diciembre llamaron la atención en el sector, ya que nadie considera que ese importe pueda cubrir los costos operativos. Algunos creen que hubo alguna indicación política a YPF para que se lanzara con esos precios. Y, de esa forma, discipline al resto de los jugadores. Otros creen que la petrolera de mayoría estatal estaba urgida de poder colocar sus volúmenes, como una forma de detener la menor actividad en la producción de gas de los últimos meses. Como sea, ese gas a US$ 1 terminó siendo algo pasajero.
En enero, nuevamente se interrumpió la exportación de gas a Chile, algo que también pasó en el verano pasado y cae mal en el país cordillerano, porque muestra a la Argentina como un socio comercial que no sigue sus compromisos.
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