
La sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago de Compostela, condenó a José Enrique Abuín, alias “El Chicle”, a la pena de prisión permanente revisable
por el crimen de la joven española Diana Quer, así como a 10 años de libertad vigilada desde que concluya esa medida.
La sentencia llega después de que el pasado 30 de noviembre el Tribunal del Jurado declaró por unanimidad culpable a Abuín de haber agredido sexualmente a Diana Quer y de matarla intencionadamente después de cometer la agresión, con la intención de ocultar su primer delito.
La sentencia también le impone a “El Chicle” la prohibición de aproximarse a los padres y a la hermana de la víctima, a sus domicilios, lugar de trabajo o cualquier lugar en el que se encuentren, a una distancia inferior a 1.000 metros, así como la prohibición de comunicarse con ellos por cualquier medio durante la duración de la pena y, en todo caso, desde el inicio de cumplimiento de la misma y hasta que transcurran 10 años desde la conclusión.
Además, lo condena, como autor responsable de un delito de detención ilegal y de un delito de agresión sexual, en concurso medial, con la concurrencia de la circunstancia atenuante analógica de confesión, a la pena de cuatro años de prisión y a cinco años libertad vigilada.
La Audiencia también le ha impuesto el abono de una indemnización de 130.000 euros a cada uno de los progenitores y de 40.000 a la hermana de la víctima, además de imponerle las costas de proceso judicial.
Según la ley vigente en España, la prisión permanente revisable supone un cumplimiento efectivo mínimo de 25 años y un máximo de 35, por lo que Abuín Gey -que llevaba dos años en preventiva- podrá salir de permiso cuando cumpla tenga 65 años.
Diana estaba de vacaciones cuando fue raptada.
Diana Quer, de 18 años, hija de una argentina, desapareció en un pueblo de Galicia (noreste español) donde pasaba sus vacaciones de verano y su cadáver fue hallado el 31 de diciembre de 2017, después de que “El Chicle”, con antecedentes por tráfico de drogas y agresión sexual, confesara haberla matado.
La joven fue localizada en una nave industrial, en el fondo de un pozo, por lo que el agua borró cualquier huella que pudiera aclarar si fue violada por su asesino.
Fuente: DPA
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