Huelga en Francia: el gobierno advierte a los franceses que “deberán trabajar más antes de jubilarse”

La huelga “reconducida” (o renovada) continúa el viernes en Francia, con los transportes en común muy afectados y se extenderá hasta el martes. Un modelo de presión que busca

repetir la experiencia de 1995, cuando hubo 26 días consecutivos de una medida de fuerza que paralizó al país y forzó al gobierno del primer ministro Alain Juppé a retirar las reformas jubilatorias. Una nueva jornada de movilización internacional ha sido convocada para el martes y decidida este viernes por la intersindical. Se suma a la marcha de los Chalecos Amarillos del sábado.

El gobierno, bajo inmensa presión tras la marcha, se vio forzado a acelerar su calendario de anuncios. El primer ministro Edouard Philippe anunció que el miércoles próximo al mediodía va a explicar la reforma y que es indispensable “cambiar el régimen de los regímenes especiales”, que permiten una jubilación privilegiada a diferentes sectores.

“Pienso en la puesta en marcha de un sistema universal, que permite garantizar a los franceses su jubilación y que sus hijos merecen un debate de fondo, claro. Ellos saben que esa gran diversidad de regímenes, 42, no pueden durar. Ellos saben que un día habrá que renunciar a ellos”, dijo el premier.

Ofreció a los franceses dos opciones: “una transición brutal o progresiva”. Él propone reemplazar “la solidaridad en cada profesión por una solidaridad verdaderamente nacional”.

“La puesta en marcha de este sistema universal implica la desaparición de los regiones especiales”

"La puesta en marcha de este sistema universal implica la desaparición de los regiones especiales"

Edouard Philippe

Primer ministro de Francia

Ofreció “el diálogo social” pero “respetar el calendario del gobierno” y explicó que su lógica “nunca ha sido la de la confrontación”. Los sindicatos se reunirán el lunes con la ministra de la solidaridad, tras escuchar en boca del primer ministro que los franceses saben que deberán trabajar más años antes de jubilarse. La discusión será el sistema de puntos y cotización que quiere imponer el gobierno, que para los sindicatos debilita lo que van a recibir a la hora de dejar trabajar, como sucedió en Gran Bretaña y en Chile.

Con la pelota en el campo del presidente Emmanuel Macron y su administración, las penurias para llegar al trabajo continúan para los franceses en todo el país. Cinco depósitos de combustibles de Total han sido bloqueados. Los piquetes permanecieron toda la noche frente a ellos para desabastecer a las estaciones de servicio e impedir el tráfico de camiones, de vehículos y de distribución de alimentos.

Nuevos bloqueos de depósitos de combustible se preparan para la semana próxima. Se ha comenzado a establecer contacto con los gremialistas de Italia, Suiza, Bélgica, y España para impedir que lleguen aprovisionamientos del exterior. El mismo movimiento de pinzas que aplicaron en 1995.

Toda la logística petrolera francesa se apoya en una red de 200 depósitos, además de stocks estratégicos. El ministerio de transporte pidió “no hacer compras de pánico en las estaciones de servicio”. Al menos 900 estaciones están sin combustible, aunque las refinerías continúan produciendo. Siete de las 8 refinerías fueron bloqueadas el jueves por los trabajadores y 12 depósitos en todo el país.

Si bien hay menos huelguistas en la educación hasta caer a un 10 por ciento, continúa la medida de fuerza en el sector primario y secundario.

Algunos Metros en Paris funcionan desde las seis y media de la mañana hasta las nueve y media y reabren desde las 5 de la tarde hasta las 8 de la noche. El problema es subir: solo hay frecuencia mínima y no hay espacio para todos los que lo necesitan. La línea 1 y la 14 son automáticas, sin choferes y están funcionando en la capital francesa. La 2, 3, 5, 4, 6,7 bis, la 8, la 10 del Metro están completamente cerradas.

Nadie llega a tiempo al trabajo aunque se levanten al amanecer. ”Hay un tren cada 40 minutos y viene lleno. Nadie puede subir. No sabemos como seguirá esto y como podremos llegar a trabajar sin represalias”, explicó Christine, que utiliza la estación de Houilles en Yvelines.