Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result
No Result
View All Result
Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result

Borrón y cuenta nueva: olvidó 10 años de su vida, empezó de cero y creó un grupo para “despertar” a otros

Redacción TN by Redacción TN
30 noviembre, 2019
in Sociedad
0
0
SHARES
0
VIEWS
Share on FacebookShare on Twitter

Hace cinco años su cabeza dijo basta. Y, como una computadora, se reinició. Lucía Trusso Milone (45) fue noticia en enero cuando Clarín contó su historia. La de una mujer que

olvidó los últimos 10 años de su vida en un abrir y cerrar de ojos. Luego de visitar varios médicos, supo que lo que le pasó había tenido que ver con el estrés. También le puso nombre: amnesia disociativa. Ya con diagnóstico y tratamiento, se propuso difundirlo. “La nota tuvo ese objetivo”, explica Lucía hoy y señala que la sorprendió “el aluvión de mensajes que llegó después”.

“Me contactaron muchas personas que se sintieron identificadas, algunas con la misma patología que yo, otra no. Esa gente necesitaba ayuda”, cuenta. Quedarse con los brazos cruzados no era una opción. Lucía creó un grupo de Facebook en el que los incluyó a todos. Y lo virtual pasó al plano real: hoy se juntan y se contienen entre ellos.

“Me sentía una loca, creía que estas cosas solo me pasaban a mí. Ahora puedo ver que no”, asegura rodeada de sus “nuevos afectos”, el círculo social de “personas resilientes” que formó.

Están en un bar típico de Buenos Aires. Son cerca de quince personas. Lucía oficia de anfitriona, los saluda con beso y abrazo, les ofrece algo de tomar. Ella carga una vianda roja y blanca, de las escolares. Lleva un batido, yogurt, gelatina y agua. “Es lo único que puedo comer estos días, me estoy por hacer el bypass gástrico”, anuncia.

Con nuevo disco rígido. Lucía volvió a conectarse, su marido la reconquistó: "Me sentía una loca, creía que estas cosas solo me pasaban a mí. Ahora puedo ver que no”, cuenta. Foto: Rolando Andrade

Con nuevo disco rígido. Lucía volvió a conectarse, su marido la reconquistó: “Me sentía una loca, creía que estas cosas solo me pasaban a mí. Ahora puedo ver que no”, cuenta. Foto: Rolando Andrade

Parte del tratamiento que sigue hasta hoy, para evitar otro episodio como el que la dejó en blanco tras un desmayo en diciembre de 2014, tiene que ver con descansar bien, esto implica dormir ocho horas diarias y, si es necesario, sumar una siesta. “Mi neuropsiquiatra me dijo que si bajo de peso me voy a cansar menos y que eso sirve para mi recuperación. Además, tengo muchos problemas asociados a la obesidad como hipertensión, colesterol alto y apnea nocturna, por todo esto es que me estoy por operar”, comenta.

Federico (44), uno de los integrantes de esa mesa, la alienta. Él “ya estuvo ahí”, llegó a pesar 214 kilos, se hizo la intervención y bajó 100. Ahora le habla de lo bueno y lo malo del después. De la mejora en la calidad de vida. Le advierte, a su vez, que las recaídas son la otra cara de la moneda pero que no va a estar sola para afrontarlas.

Mirá también

Olvidó 10 años de su vida, no reconocía a sus hijos y su marido tuvo que reconquistarla
Mirá también

Olvidó 10 años de su vida, no reconocía a sus hijos y su marido tuvo que reconquistarla

En la red social son 60 miembros aunque en persona se encuentran unas 20 cada dos semanas. En general, se juntan los fines de semana en ese mismo bar, el Club del Progreso, y pasan toda la tarde ahí. “Llegamos a estar siete horas seguidas charlando. Por suerte, en este lugar nos bancan”, asegura Lucía. La última frase la dice fuerte y le hace un gesto de agradecimiento a la mujer que atiende la caja. Desde lejos, la chica responde a los gritos: “Lucía es la diva del Progreso”.

En Facebook se llaman “Un nuevo despertar”. Y el grupo virtual tiene un logo: parece una persona meditando pero Lucía dice que, en realidad, “está despertando”.

Sobre los encuentros, explica que “muchos de los que participan por la red son del interior del país y no pueden juntarse”. “Entre ellos, hay gente que sufrió lo mismo que yo, fue muy fuerte reconocer en sus relatos lo que me había ocurrido. Los mandé a que vean a mi médico del Fleni, que fue el que me habló de amnesia disociativa y me salvó”, sostiene en un intento por evitarles el raid que tuvo que encarar ella hasta dar con el especialista correcto. Esa recorrida sin diagnóstico implicó mucho sufrimiento e incluyó una internación en una clínica psiquiátrica, cuando terminó de colapsar y tuvo un brote psicótico.

“Por el tema del brote también se acercaron muchas personas con depresión, algunas directamente no salen de la casa, así que las tenemos en el grupo, las leemos e intentamos aconsejarlas y darles fuerzas por Internet”, sigue Lucía.

Silvia (55) dice que lo bueno de las reuniones es que “nadie juzga ni discrimina”. “En la sociedad se habla mucho de igualdad pero después te miran torcido o se enojan cuando, por ejemplo, pedís un asiento en el colectivo. Eso acá no pasa, hay mucho respeto”, resalta la mujer, que tiene esclerosis múltiple. Lucía le toma la mano.

Juntos. Lucía creó un grupo de Facebook en el que los incluyó a todos. Y lo virtual pasó al plano real: hoy se juntan y se contienen entre ellos. Foto: Rolando Andrade.

Juntos. Lucía creó un grupo de Facebook en el que los incluyó a todos. Y lo virtual pasó al plano real: hoy se juntan y se contienen entre ellos. Foto: Rolando Andrade.

“Y se habla con plena libertad”, se suma Raúl (70), que comparte con Clarín que lleva cinco años controlando su adicción al alcohol. “Celebro cada día que no tomo”, resume.

Adriana (51) pide la palabra, necesita aclarar algo: “No nos juntamos a llorar”. Algunos ríen. “Sí, tenemos nuestras dificultades. En mi caso, perdí el trabajo y me está costando mucho conseguir otro estable a esta edad. Eso me tiene mal. Pero los encuentros son divertidos. Salimos, intentamos disfrutar”, suma y cuenta que la semana pasada estuvieron juntos en La Noche de los Museos. Lucía vuelve a intervenir. Esta vez, pide un aplauso para Adriana que consiguió un empleo temporal, “por un mes”. El resto festeja la buena nueva.

Llega al bar Román, el marido de Lucía, el que tuvo que reconquistarla cuando ella se olvidó de todo, incluso del amor que se tenían y de los dos hijos que compartían, Francisco (11) y Martín (16). “Verla bien me hace feliz. La evolución es enorme y este grupo le aporta mucho: es gente que la entiende, con la que pudo empatizar”, destaca Román. Lucía dice que como permitió que entrara gente nueva a su vida también “dejó ir a otros”. “Cuando uno se enferma, mucha gente se aleja sola. Ahora que estoy bien, ya no quise que regresaran”, agrega.

Román señala que su mujer tiene una actitud “más madura” con respecto a lo que le pasó y que se está cuidando para no excederse, por ejemplo, con el trabajo. “Soy adicta al laburo pero estoy mucho más tranquila. Igual sigo actuando, dando clases de teatro, escribiendo obras y dirigiendo. Pero mis prioridades son la salud y estar con mi familia”, resalta.

Sigue con terapia una vez por semana y con algunos medicamentos. “Cada vez tomo menos. Hace un tiempo dejé las pastillas para dormir”, cuenta. Son pequeños logros, que celebra acompañada.

De a poco, su vida empieza a acomodarse de nuevo. Aunque aclara que no quiere “volver” a ser la de antes, la que perdió una década en un segundo. “Fui rearmando el rompecabezas, algunas cosas pude empezar a recordarlas, como el parto de uno de mis hijos. Pero, hasta hoy, tengo lagunas. Lo que me queda claro es que si me pasó esto es porque no estaba bien, no era feliz”, reconoce. Y asegura que lo de ahora es “una versión mejorada” de ella misma.

​Cuando perdió la memoria, Lucía intentó volver a la casa de sus padres, pero luego aceptó ir de vacaciones con su marido y sus hijos a Costa Azul, donde pasaban todos los veranos, para ver si empezaba a recordar algo. Aquella convivencia, sin embargo, con esos chicos que decían ser sus hijos no fue fácil. “Me decían mamá, haceme, traeme, y yo no entendía nada”. En ese tiempo también debíó recuperar algunas habilidades básicas que había perdido, como escribir y manejar plata. 

“Hoy le agradezco a Dios haber pasado por esto. Me dio una segunda oportunidad, este grupo de gente hermosa y la posibilidad de un borrón -literal- y cuenta nueva”, cierra.

Para leer más:

Mirá también

Brenda, la chica del tren: al final, la vida pudo más que un celular
Mirá también

Brenda, la chica del tren: al final, la vida pudo más que un celular

Mirá también

Mirá también

Sonia Pellizzari: el escándalo laboral que le cambió la vida a la empleada “hot”

COMENTARIOS

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

  • Contámelo Otra Vez

Comentarios

CARGANDO COMENTARIOS

Clarín

Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla ¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.

Ya la active
Cancelar
Clarín

Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.

Previous Post

Tucumán: un hombre mató a su ex pareja, hirió a tres personas con un machete y se fugó

Next Post

Se entregó un subteniente y ya son dos los policías acusados de encubrir a una pareja de ladrones en Bahía Blanca

Next Post

Se entregó un subteniente y ya son dos los policías acusados de encubrir a una pareja de ladrones en Bahía Blanca

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No Result
View All Result
  • Activity
  • Archivo TotalNews
  • Búsquedas
  • celp exchange details(Advanced Design)
  • cmc exchange details
  • Members

© 2025 Totalnews Agency