Del 40% que votó a Cambiemos en la provincia en 2015, el 10% está desilusionado por la economía y espera un gesto
En los últimos 11 días de campaña, el presidente Mauricio Macri y la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal buscarán convencer a los indecisos en la provincia de Buenos Aires para que apoyen a los candidatos de Cambiemos y a los votantes apáticos para que vayan a sufragar en las PASO del 13 de agosto y no sólo en octubre.
Según los sondeos, del 40% que votó a Vidal en octubre de 2015, un 30% apoyará a Cambiemos y el 10% es un “voto blando” que espera un gesto para convencerse. “Tenemos que trabajar allí: uno de cada cuatro está desilusionado con la economía, pero no tiene alternativa”, dijo a LA NACION un asesor de la campaña.
Hace un mes, el Gobierno instaló la idea de que las PASO no definen competencias internas, más allá de que en agosto habrá 45 partidos con disputas internas para cargos nacionales en todo el país.
Ahora, muchos votantes de Cambiemos son apáticos: creen que no tienen utilidad efectiva y no quieren ir a votar. Pero las encuestas marcan una paridad preocupante para Macri: sería una señal de debilidad que Cristina Kirchner obtenga más votos en las PASO de agosto. “La gente que no quiere ir a votar es un voto nuestro”, se desesperó otro estratega de la Casa Rosada.
“No se sienten motivados. Los votantes de Cristina tienen la motivación de ganarnos. O los llevan a la fuerza los intendentes”, agregó. Por otra parte, en Cambiemos seguirán relacionando a los candidatos, Esteban Bullrich, Gladys González (senadores) y Graciela Ocaña (diputados) con Vidal y con la “Marca Cambiemos”. Vidal y Cambiemos tienen buena imagen en la tercera sección electoral, donde está el “voto duro” de Cristina. No se los vincula tanto a Macri porque éste no tiene tan buena imagen en la tercera como en la primera sección. Macri y Vidal a veces opacan a sus propios candidatos: pronuncian los discursos más combativos; Bullrich y Ocaña se atienen al libreto de Jaime Duran Barba.
Para convencer al “voto blando”, para lograr que asistan a las primarias y apoyen al oficialismo, Vidal pedirá enfáticamente que vayan a votar en agosto. Es la fase final de la campaña. La primera etapa era “presentación de candidatos”, la segunda, “propuestas”, y la tercera “pedido del voto”. Quieren anticipar en las PASO de agosto el “voto útil” de octubre para derrotar a Cristina. Los elementos para convencer a los indecisos son las obras públicas; el 911 para emergencias policiales; el SAME para urgencias médicas; el boleto estudiantil; la lucha contra la corrupción y las mafias, y el narcotráfico. También existe una campaña negativa en redes y medios contra Sergio Massa por su pasado kirchnerista (Cambiemos le disputa votantes) y contra el peronismo, por respaldar a Julio de Vido en el Congreso.
Un dirigente de Cambiemos confió a La Nación: “Hay mucha gente que votó a Vidal en 2015 y está enojada por la economía. Nos van a terminar apoyando porque no existen alternativas. Aprecian las obras y los cambios institucionales y no quieren que vuelva Cristina. Pero algunos pueden votar a Massa en agosto”. Por eso, Vidal apura el voto definitivo para agosto. La Casa Rosada descuenta que en octubre sacará más ventaja sobre Cristina que en las PASO. Ciertas encuestas detectaron que el macrismo tiene un voto “vergonzante”, aquellos que no dicen por quién votarán para no desatar peleas familiares o con su núcleo social como parte de “la grieta”.
fuente lanacion

