
Las dos Cámaras del Congreso sesionarán esta tarde en paralelo para “repudiar el golpe de Estado en Bolivia”, según el planteo de la oposición, que impulsa el debate y que generó
discusión interna en Cambiemos.
Los primeros en mover fueron los diputados del Frente de Todos, encabezados por el jefe de la bancada del Frente Para la Victoria (FpV), Agustín Rossi, y el legislador que ya suena como canciller del próximo gobierno, Felipe Solá, quienes le pidieron al presidente de la Cámara, Emilio Monzó, la convocatoria de una sesión especial para tratar cinco proyectos de resolución y declaración que plantean lo mismo: el “repudio” o “rechazo” al “golpe de Estado en Bolivia”.
La solicitud lleva la firma de referentes del kirchnerismo, el Partido Justicialista, el Movimiento Evita, la Izquierda y un diputado macrista: Daniel Lipovetzky, uno de los primeros oficialistas en salir a diferenciarse de la postura que fijó el Ejecutivo sobre el país vecino.
“Si mueve la cola y ladra es un perro. Si las Fuerzas Armadas “recomiendan” (léase obligan, exigen) la renuncia de un Presidente elegido democráticamente esto es un Golpe de Estado”, había remarcado el legislador PRO, quien ya tuvo varios gestos públicos de acercamiento con el presidente electo Alberto Fernández.
En espejo, el peronismo del Senado se acopló. El jefe de la bancada del FpV, Marcelo Fuentes, y su par del Bloque Justicialista, Carlos Caserio, le pidieron a la vicepresidenta, Gabriela Michetti, que llame a una sesión especial para las 16, e ingresaron un proyecto de declaración conjunto.
El texto consensuado fija el “más enérgico repudio a golpe de Estado perpetrado en el Estado Plurinacional de Bolivia” e insta al Poder Ejecutivo “a pronunciarse en contra de este golpe cívico-militar que ha interrumpido el orden democrático y constitucional”.
Además, exhorta al Gobierno de Mauricio Macri a conceder “asilo a cualquier integrante del gobierno encabezado por Juan Evo Morales Ayma”.
En medio de la incógnita sobre si el Frente de Todos logrará sellar la unidad en un interbloque en la Cámara alta -decisión que, en parte, se demora por la falta de directivas de Fernández y Cristina Kirchner- la idea de ambos jefes de bloque buscó también transmitir buena sintonía y alineación.
Quienes quedaron atrapados en una disyuntiva son los legisladores de Cambiemos, que manifestaron diferencias respecto a la postura sobre Bolivia pero se niegan a evidenciarlas en una votación dividida.
En línea con el Presidente Mauricio Macri, en el PRO y la Coalición Cívica no hablan de golpe de Estado. En cambio, la UCR Nacional se encargó de definirlo así y condenarlo a través de un comunicado.
Según pudo saber Clarín, la decisión del oficialismo es asistir a las sesiones, dar quórum, pero llevar un texto propio que hasta última hora buscaban consensuar.
“El Ejecutivo, la Cancillería tienen una mirada y el PRO no deja de ser el partido del Presidente”, observaba uno de los miembros de la mesa chica del interbloque de Diputados.
El objetivo, en líneas generales, es lograr un documento que “salte la grieta de golpe sí o no” y plantee la necesidad de una salida institucional y democrática. No descartan, además, sumar algún pasaje sobre Venezuela, para señalar al kirchnerismo sobre su silencio ante las violaciones de derechos humanos en el país que conduce Nicolás Maduro.
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