El juez Torres ante una denuncia de este medio no lo hizo, pero si recibe en su despacho a su abogado, quien lo hace sin golpear la puerta. Seguramente la jueza Palmaghini es diferente.
Horacio Antonio Stiuso ya declaro en la causa ante la fiscal Fein y adujo que no atendió los llamados del fiscal que iba a morir, porque no los escucho. Curiosamente no le pregunto la fiscal, porque nunca devolvió los llamados. Se supone que una de las primeras preguntas de la jueza Palmaghini será esta.
Dada la experiencia del testigo, el tribunal podría preguntar si tiene conocimiento que fuera posible hubiera en las torres Le Parc un puesto de observación para seguir los movimientos del fiscal Nisman y quien podría estar en capacidad de realizar el mismo. Le podría preguntar si la presidente Kirchner o algún funcionario le solicito información sobre los movimientos de Nisman. Si tenía conocimiento que algún grupo de inteligencia estuviera monitoreando al fiscal muerto. Si el realizo esa tarea y muchos otros puntos de interés que sería tedioso enumerar aquí. Pero…también sería interesante interrogar al escurridizo, sobre quien proveía las intercepciones telefónicas y de los correos del fiscal, al hijo de la presidente, Máximo Kirchner. ¿Lo hacia él? Si no fue así, cómo director General de operaciones de la SIDE, debería saber quién, o el mito del todo poderoso agente caería como el piano de Roger Rabbit. Stiuso, no puede, no saber. No estaba dibujado, o pretendera que si.
Pero seguramente la o las preguntas centrales pasaran por las llamadas mantenidas con el General Milani, los directores Pocino y Mazzino de la SIDE, el día de los sucesos, los anteriores y posteriores.
Por lo pronto, Stiuso al ingresar al país por donde había salido, el puente internacional General San Martín que une las ciudades de Fray Bentos, en Uruguay, con la entrerriana de Gualeguaychú, se mostró asustado, y le había pedido a su abogado, el ex fiscal y agente SIDE, Santiago Blanco Bermúdez, que lo fuera a buscar a Uruguay con la documentación que acreditaba que no tenía impedimento alguno. Como aseguro a Total News, alguien que lo conoce bien, tiene pánico a que le pongan las esposas y el solo hecho de imaginar estar detenido unas horas lo demuele. En este punto, la jueza lleva una ventaja.