El tren de las mujeres: desconocidas unidas por las redes, debate y gritos feministas entre los vagones

El 34° Encuentro Nacional de Mujeres arrancó oficialmente este sábado, pese a que por la tormenta el Acto de Apertura en el Estudio Único de La Plata se suspendió. Pero el

viaje hasta esta reunión -que por la expectativa de atraer a 200.000 “compañeras y compañeres” movilizó a varios ministerios y secretarías provinciales- había arrancado mucho antes.

La mayoría de las asistentes viajaron desde distintas provincias del país en micro auto o avión. Pero quienes vienen en Buenos Aires, se acercaron hasta la Estación Constitución, donde el tren Roca reforzó la frecuencia para no dejar a ninguna en el andén.

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Clarín viajó en el primer “Tren de las Mujeres“, como lo llamaron entre los vagones. Estas historias “en tránsito”, son un reflejo el motivo que las unió a todas en un mismo punto de partida. Y de llegada.

En 1986, cuando tuvo lugar el primer encuentro, fueron mil las asistentes. Treinta y cuatro reuniones después, este sábado, el evento se convirtió en único en el mundo por su masividad y la diversidad en sus temáticas.

Todas sabían que “el Roca” contaría con cinco servicios adicionales para el fin de semana: dos desde Plaza Constitución en horario matutino y tres por la tarde desde la terminal de la avenida 1 y calle 44, en La Plata. Mientras algunas viajaron el viernes a la noche, otras llegaron sin dormir a Constitución para tomarse el tren de las 8.

Muchas agrupaciones se convocaron en Constitución para tomar el tren en grupos.

Muchas agrupaciones se convocaron en Constitución para tomar el tren en grupos.

La señal de largada se daría minutos después para llegar a las 9.30 al acto donde se les daría la bienvenida y se leería el documento colectivo. Nada de eso pasó pero nada cambió. Pese al diluvio, el encuentro estaba firme.

Mariela Sciarrotta (28) está cebando mate con los párpados llenos de glitter verde. Un poco de ese polvo llega a su pupila izquierda y la hace lagrimear. Pero la sonrisa está intacta. No es una novata entre sus pares de pañuelo verde. “El año pasado viajamos a Trelew para el encuentro. Ahora por suerte es cerquita”, dice mientras convida un mate “ya súper frío” para su amiga y “compañera de encuentros”.

El pedido por la ley integral trans, presente en el ferrocarril Roca a La Plata.

El pedido por la ley integral trans, presente en el ferrocarril Roca a La Plata.

Las dos son de Wilde y están sentadas en el segundo vagón. El glitter también cayó en su remera. Una blanca, que en letras negras dice “Soy la puta ama”, por la frase feminista del personaje de Nairobi en la serie de Netflix La casa de papel.

“La marea violeta”. “El pogo feminista más grande del mundo”. No faltaron los nombres para anticipar lo que se venía. Desde el tren la expectativa no era menor.