
Pasaron exactamente 22 meses del día en que Brenda Micaela Barattini (28) le cortó parte del pene y los testículos a Sergio F., su amante, con una tijera de podar en
Córdoba. Este miércoles, luego de que la causa tuviera varias idas y vueltas, se conocerá el veredicto.
Antes de que se conociera la sentencia, Barattini brindó sus últimas palabras. “Yo me jodí la vida. Jamás en mi vida hubiese querido matar a alguien. No fue mi intención y pido que se haga justicia. Estoy muy arrepentida con lo que hice. Quiero seguir con mi vida normal. Estoy muy arrepentida. Jamás hubiese querido matar a alguien, jamás”, dijo.

Lo más leído del día | Enterate de que se habló hoy para no quedarte afuera del mundo
Recibir newsletter
Luego fue el turno de que el jurado popular -compuesto por cuatro hombres y cuatro mujeres, más dos técnicos especialistas en derecho- ingresó a deliberar. Su tarea será resolver si es culpable o no y en qué delito se encuadra el hecho juzgado. Luego el Tribunal N° 2 de la Cámara del Crimen cordobesa -conformado por Ítalo Vitozzi (presidente), Mónica Traballini y Mario Centeno- decidirá la pena.
Brenda Barattini estuvo presa desde los días posteriores al ataque, ocurrido a las 22.35 del 25 de noviembre de 2017, en su departamento de la ciudad de Córdoba. Llegó al banquillo imputada por “tentativa de homicidio calificado por el vínculo y por alevosía”. Es decir, se la acusó de haber intentado matar a su amante.
La fiscalía había pedido 13 años de prisión y tratamiento psicológico. La querella concordó con esa imputación, aunque no pidió pena en años precisos.
La estrategia de la defensa había apuntando a refutar esa hipótesis: pidió que la absolvieran por el intento de homicidio. Y como la arquitecta nunca negó el ataque -de hecho en su declaración admintió que quiso lastimarlo- sus abogados pidieron que se la condenara por lesiones gravísimas con alevosía, delito que contempla una pena de 3 a 10 años.
En un duro alegato, la fiscal Laura Battisteli había mostrado en la audiencia del martes la tijera de podar -con evidentes manchas de sangre en la punta- y sostuvo que la acusada quiso matar. Planteó que no lo ayudó tras el ataque, que quiso desangrarlo “y que se muriera”. Barattini la escuchaba a pocos metros. Sergio F. no estaba presente.
En su discurso, Battisteli hizo hincapié en que Barattini empezó siempre hablando de ella durante su declaración y no de la víctima; porque según su visión nunca salió del papel de víctima.
Hizo alusión a que la acusada dijo primero que Sergio F. intentó violarla, luego que abusó de ella durante una relación consentida y que finalmente planteó el móvil de la difusión de los videos íntimos.
Destacó una y otra vez cuando Barattini dijo: “Me proponía sacarme fotos y a mí me molestó mucho que le mostrara eso (a otros hombres). No tenía por qué hacerlo. Quedé expuesta. Toda mi carrera se había arruinado. Yo jamás había hecho un video con nadie”.
Para la fiscal, fue la misma acusada la que proponía el juego sexual, por lo que el móvil de ataque por la vulnerabilidad de su intimidad, algo que afirmaba la acusada, no podía ser tal.
También hizo alusión a que Brenda ya se había grabado con otros hombres, para lo que leyó fragmentos de un chat reciente. “¿Quien le proponía quien en los videos?”, sostuvo Battistelli. Y también expuso que, a pesar de que el celular de Sergio F. fue peritado, nunca se hallaron esos videos.
“Ese video nunca existió, fue un enjambre para montarse sobre la violencia de género”, sostuvo durante la acusación Battisteli.
El abogado de Barattini, Lucas de Olmas, planteó todo lo contrario. Dijo que en la causa se había probado que “las fotos y videos circularon en un círculo de conocidos”. Y que su defendida, había sido tratada como un trofeo, cosificada.
La acusación inicial había sido por lesiones gravísimas, pero la causa dio un giro cuando comenzó el juicio oral. Fue clave el testimonio de ex novio de Brenda, Gonzalo Ezequiel Rodríguez, que estaba en pareja con ella cuando se produjo el ataque.
Su testimonio había sido pedido por ambas partes. La defensa de la arquitecta buscaba acreditar que ella tenía una relación de pareja estable (llevaban 7 años de noviazgo), que con Sergio F. sólo tenían encuentros informales -en el juicio dijo que se vieron sólo 7 veces- y evitar que la acusación fuera agravada por el vínculo.
El joven contó que cuando llegó al departamento, encontró a Sergio F. herido y a ella, sentada en la cama. Declaró que ella le aseguró que había querido abusar de ella, la primera versión que ella había dado de los hechos. Y luego le dio un bisturí y le pidió que lo matara.
Tras esta declaración, se pidió elevar la acusación a tentativa de homicidio agravada por el vínculo y alevosía y se suspendió el juicio hasta conformar un jurado popular que fue el que ahora tomó una resolución en el caso.
La acusación de abuso -que Barattini sostuvo al inicio de la investigación, pero luego ella misma desmintió- fue también parte de la acusación de la fiscal.
“Todo el mundo fue a contener a la víctima, que era la señora (por Brenda). La otra persona perdió un testículo, que se le cayó y lo metieron en una bolsa con hielo. La victima era él”, dijo. “Brenda ni siquiera le tuvo pena. Yo lo quiero lastimar y se me fue la mano lo ayudo. Ella nunca abandonó la frialdad porque lo quería muerto”, agregó.