Al hombre que en 2000 logró un histórico triunfo sobre el PRI, el partido que secuestró durante 71 años a la democracia de su país, no le tiembla la voz para pedir un "cese al fuego, incluso una ley de amnistía", para frenar la ola de violencia vinculada al narcotráfico, ni para sostener que la legalización de las drogas "podría convertirse en un buen mercado de exportación para México".
Sus dardos apuntan contra todos los blancos, pero el que más tiros recibe es, sin dudas, el gobierno de su sucesor, el presidente Felipe Calderón, por su actual -y a todas luces errónea- estrategia de combate contra el crimen organizado.
"La violencia no acaba con la violencia y, por el contrario, nos ha llevado a una escalada del problema", afirma Fox, para referirse al escalofriante aumento de muertos en el país vinculados al narco: más de 40.000 en los últimos cinco años. Y la gran mayoría, de entre apenas 15 y 25 años.
De visita por la Argentina para participar, en la provincia de Salta, del ciclo de encuentros "Pensando América latina", organizados por la Fundación Universitaria del Río de la Plata y la Fundación Global, Fox dialogó con LA NACION de temas tan espinosos como el crimen organizado, el posible regreso del PRI al poder en 2012 y las relaciones bilaterales con Estados Unidos.
-¿Cómo está México hoy?
-México está con más sombras que luces. El problema más apremiante es el tema del crimen organizado, que se ha convertido en un grave obstáculo para la marcha del país. Lo demás está bien estructurado. La economía está bien y la inflación está controlada; las reservas, las exportaciones, la balanza de pagos, el déficit? todo está en línea. Realmente, en este momento, nuestro problema se circunscribe al tema de la violencia, la droga y el narcotráfico. Y es un obstáculo que hay que remover cuanto antes, porque está erosionado la capacidad de la nación de dar respuesta a lo que todos los mexicanos esperamos.
-¿Cómo se ataca el problema en estos tiempos modernos?
-Bueno, por ahora se lo ataca con una estrategia que decidió el presidente Calderón, y que es poner toda la fuerza del Estado frente a toda la fuerza de los narcotraficantes y del crimen. Mi evaluación es que la violencia no acaba con la violencia, y que, por el contrario, nos ha llevado a una escalada del problema por ambas partes.
-¿Qué tipo de medidas propone Usted para combatir este flagelo?
-Primero, retirar al ejército de las calles. El ejército no es el instrumento adecuado para esto, no entiende ni sabe de tareas policíacas y, por tanto, frecuentemente, se violan derechos humanos. La segunda medida es la legalización de las drogas. Y la tercera, es la composición de una estructura orgánica policíaca verdaderamente eficaz, que esté totalmente despolitizada a través de la elección directa de sus mandos por parte de la ciudadanía, sin la intervención de partidos políticos.
-¿Por qué no impulsó entonces estas medidas durante su mandato?
-Por que no existía este problema, así de sencillo. Las cosas estaban bajo control en mi administración. Los índices de homicidio y criminalidad no crecieron, sino que se contuvieron y se redujeron modestamente. En cuanto al tema de la droga y el consumo, fue manejado como un tema de salud, no como un tema policíaco. Y en ese orden, hicimos muchas campañas para contener el crecimiento del consumo de drogas y se logró. Los datos duros confirman que durante mi mandato se logró una reducción modesta en el consumo de la droga.
-Usted habló recién de despolitizar a los mandos policíacos. ¿Considera que la corrupción y el crimen organizado son inherentes al sistema político mexicano?
-El tema de la corrupción es inherente a toda sociedad y esquema político. Nadie está exento. Pero en cuanto al tema del narcotráfico y la droga, la realidad es que el mercado estadounidense genera 50.000 millones de dólares de consumo anualmente. Esa cantidad monstruosa de recursos va a parar a manos de los criminales, porque el gobierno de Estados Unidos prácticamente no hace nada para reducir el consumo o evitar la distribución y la venta de drogas.
Ese dinero en manos de los carteles les permite sobornar a servidores públicos, policías, a medio mundo? Y les permite pagar, además, salarios a miles y miles de jóvenes que se han sumado a las filas de los carteles. Es monstruoso y es criminal que esa cantidad de dinero se cobre y se lave en Estados Unidos y regrese luego a México para hacer estos sobornos, promover la corrupción y comprar armas que en el propio mercado negro estadounidense adquieren los criminales.
-Habla como si el problema fuera del vecino del Norte…