En primer término, digamos que Granovsky consolidó un sistema donde los premios fueron y son para la alcahuetería, la censura, las operaciones de prensa pro kirchneristas y la división gremial. Y hasta usó el sentimiento de la gente, para cubrir su accionar depredadopr bajo el manto de recordaciones a dos víctimas de la dictadura que trabajaban en Télam. ¿Por qué decimos que usó? Porque don Martín, en 1976 era un joven enrolado en el Partido Comunista, que como se sabe, públicamente respaldo al general Jorge Rafael Videla por estimarlo "una reserva democrática" en las FFAA. Un antecedente muy grave que vale para poner en duda su conducta, ya que nunca repudió aquel respaldo y menos difundió “autocrítica” alguna.
La verdad es que esta gestión de saliente, se caracterizó por serias y graves irregularidades financiero-administrativas , lógicamente, hoy cajoneadas. A lo que se sumó el récord de haber incrementado cerca del 50 por ciento la planta de personal.
Baste recordar la causa judicial, que originó la confección de facturas por triplicado donde está involucrado el hombre de confianza de titular Gabriel Mariotto: el barbado Luis Lázaro, hoy Coordinador General de la flamante Autoridad Federal de Comunicación Audiovisual (nuevo Comfer).
Granovsky también compró el respaldo nada desinteresado del inefable Lucho "Que no lucha" Giménez. Este personaje detenta un Sindicato fantasma al que lse le facilita descontar de modo irregular las cuotas de afiliados.
El premio fue por “carnerear” enl paro de casi setenta días que el personal sostuvo contra dos despidos a principios de 2006, consumados por el funcionario “progresista”.
Una de cuarta, pero que pinta la estatura del MG, es el haber ocultado, la "desaparición" del valioso aljibe, de más de 200 años de vida, que estaba en la Casa de la Defensa. Un inmueble de la Agencia declarado patrimonio histórico. Esas "reformas" , no casualmente, las realizó una arquitecta protegida de don Martín, Graciela Isaac, quien hizo comprar al costo de un millón de pesos un lujoso ascensor para un solo piso.
La misma profesional, también fue la encargada de levantar medio metro el nivel del piso de las oficinas del presidente despedido, con un presupuesto cercano a otro millón de pesos, para que Granovsky pudiera ver el río, tal como lo fundamentó sin sonrojarse.
En lo periodístico, la administración Granovsky desguazó Télam para convertirla en una agencia de propaganda oficialista. Su principal cometido pasó a ser el manejo de la pauta oficial que en los últimos cinco años aumentó de poco menos de 100 a más de 600 millones de pesos anuales.
Una pieza clave para el tablero injusticiero de favores y castigos que caracteriza la relación del Ejecutivo con los medios periodísticos.
Mienstra, en el manejo interno, Giménez, siguió usufructuando su rol de "pisador" de facturas y recaudador clandestino de los "aportes involuntarios” de cuanto proveedor desesperado se le cruzara. Un garito de financiación invisible que se reparte puntualmente y que, en particular, a Giménez la ha permitido comprar una lujosa camioneta 4×4, un BMW y ser socio de un comercio de artículos de informática, proveedor a su vez de Télam. También participa de un restó ubicado en el mismo barrio de San Telmo. Esa condición le hace repetir :"Télam es nuestra casa".
Este “generoso” manejo de los fondos públicos impulsó a Granovsky hasta reincorporar a Beto Emaldi y darle una jefatura en la sección Política. En las postrimerìas de la gestión de Amílcar Antognoni, finales del gobierno de Carlos Menem, Emaldi había recibido por “retiro voluntario” 250 mil pesos-dólares. Es significativo el hecho, ya que este periodista encabeza la redacción del diario oficialista El Argentino. Es decir está a punto de ser un multimedio personal. La figura ideal para el pensamiento único de los mentores de la nueva Ley de Medios.
Pero sigamos con Granovsky, en su vuelta al boletín oficial "Página 12" para sumarse a la campaña contra el más mínimo accionar macrista. Insólitamente, en coincidencia con la línea editorial del diario La Nación. Volvió a escribir editoriales en ese diario donde registra la "hazaña" de haber cesanteado a numerosos compañeros en compañía del "notable" Horacio Verbitsky. Y donde consumó la gran mancha de su “curriculum". Hace cuatro añosn censuró y difamó al periodista Julio Nudler, por la nota crítica a designaciones del oficialismo K. Nudler comenzó su denuncia de censura así:
“Amigos: hoy sábado (28 octubre 2004) no aparece en Página/12 mi Panorama Económico porque la nota fue levantada anoche por el director . Su texto denunciaba la designación de Claudio Moroni al frente de la Sindicatura General de la Nación como un acto de grave corrupción, y abundaba en datos sobre la siniestra trayectoria de Moroni, títere del no menos corrupto jefe de Gabinete, Alberto Fernández.”
Y subrayaba :”Los fraudes cometidos por Fernández / Moroni son alevosos, y ya puede imaginarse para qué se designa a un delincuente al frente de la Sigen, donde por otro lado permanece la mujer de De Vido, carente de toda idoneidad . La sensación de impunidad de los funcionarios no parece haber menguado”.
La desaparecida Asociación Periodistas , en un comunicado que, junto a otros, firmaban Granovsky y Verbitsky, opinó que lo ocurrido a Nudler no era un acto de censura, "sino que (el hecho) se encuadra en la dinámica de las habituales relaciones entre un periodista y su editor" (sic).
"Creo que el suyo fue un conmovedor grito de desesperación y despedida, que merece el mayorn respeto, y nada tiene que ver con una calculada conjura" agregó Verbitsky en combinación con Granovsky, sobre la nota que habían censurado.
Nudler murió de cáncer poco tiempo después y no pidió clemencia. Con su dignidad puso al descubierto la canallada de este personaje a quien, seguramente, el gobierno le reservó otro lugar para que siga perfeccionando su triste stalinismo, maserador de la mente de muchos argentinos.
22 diciembre 2009