Esos fondos se originan en las “reservas de libre disponibilidad” (RLD) que se encuentran en el activo del Banco Central. Como contrapartida el Banco Central recibirá títulos públicos. Esos títulos pasarán a representar el 40 por ciento del total de los activos del Banco Central. Los Recursos de Libre Disponibilidad (RLD) pasarán a retrotraerse a sus niveles de tres años atrás. Nada de esto fue planteado cuando se aprobó el Presupuesto Nacional 2010.
El gobierno mostró satisfacción y lo promovió como la mejor solución. Considera que es una solución para el mejor uso de los recursos públicos. Pero fueron varios los economistas que dieron cuenta de sus reparos. El estudio Analytica indica que esa movida, “más allá del nombre, no guarda ninguna relación con el bicentenario y tampoco con la meta del desendeudamiento”. Agrega que el Fondo de marras reduce fuertemente las expectativas de default el año preelectoral (en tanto la Argentina no consigue respaldo internacional para su financiamiento) pero, al mismo tiempo es una acción delicada.
Tras el anuncio se espera que los mercados de futuro se estabilicen en 14 por ciento anual el ajuste de la paridad cambiaria para 2010. La paridad implícita de la moneda nacional pasó a ubicarse a 4,30 pesos en diciembre del año que viene. Por debajo de los 5,40 pesos que pudieron negociarse a mediados de 2009.
El estudio especializado “Finsoport” precisa que para la fecha del anuncio del Fondo, las Reservas de Libre Disponibilidad” se ubicaban en torno de los 17.000 millones de dólares. ¿Qué recibe el Banco Central como contrapartida? Nada más y nada menos que una letra nominada en dólares, a 10 años, pagadera al vencimiento.
Así planteado el Banco Central por un lado recibe un nuevo instrumento de deuda pública. Por el otro lado, el Gobierno considera un cuadro de tasas de interés de dos dígitos y parece dispuesto a convalidarlo.
Analytica subrraya “la fragilidad fiscal como la cuestión de fondo que mayor incertidumbre está planteando”. Y se pregunta : “El Fondo cubre sólo los vencimientos de 2010. ¿Se renovará en 2011? ¿Servirá para reducir en forma sostenida el costo del financiamiento argentino en un contexto donde los inversores priorizan hoy la reapertura del canje de duda y donde no hay señales positivas de lograr la sustentabilidad fiscal de largo plazo?”

